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La diferencia con lo ocurrido dos años atrás es notable. En la temporada 2023-2024, el país atravesó la mayor epidemia registrada, con 583.297 casos confirmados y 419 fallecimientos. En cambio, el ciclo 2025-2026 cerró con apenas 71 casos confirmados, sin transmisión sostenida ni muertes. Sin embargo, la baja circulación viral no elimina el riesgo, ya que el Aedes aegypti puede encontrar condiciones propicias para reproducirse con temperaturas elevadas y lluvias intensas.

Un estudio global publicado en Nature Communications analizó 45 años de datos en 57 países y concluyó que las fluctuaciones del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) explican hasta el 63% de la variación interanual de los casos de dengue. La investigación identificó a la temperatura como el principal factor de influencia, mientras que las precipitaciones mostraron efectos variables según la región.

En Argentina, el Servicio Meteorológico Nacional confirmó que El Niño continuará durante el trimestre septiembre-noviembre de 2026, con intensidad fuerte o muy fuerte. El país inicia la temporada con baja circulación viral, pero con la presencia del DENV-3, un serotipo que podría expandirse en grupos con menor inmunidad. Este escenario exige vigilancia epidemiológica y preparación sanitaria.

Los especialistas reunidos en el Latam Dengue Forum remarcaron que la respuesta frente al dengue debe comenzar antes de los brotes, mediante prevención, control del vector y comunicación comunitaria. La fumigación no es suficiente: la medida más efectiva sigue siendo eliminar recipientes con agua acumulada. En un año atravesado por El Niño, sostener estas acciones resulta clave para reducir el impacto de la enfermedad.

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Autor: admin